

¡Me encata tejer! sobretodo ver madejas en bruto ir tomando la forma que quiero a medida que avanzo punto a punto. Agradezco a mi abuela y bisabuela por enseñarme cuando tenia aproximadamente unos... ¿6 ó 7 años?, aunque sigo sin entender como tuvieron la paciencia para lograrlo. Según ellas comencé de "copiona" al verlas, por lo que decidieron cortarle las puntas a unos palillos de carey -por obvios motivos de seguridad- que imagino aún tiene guardados la "Onga" y dejarme hacer nudos. Mi bisabuela falleció hace casi 5 años y aún la extraño, de ella heredé por medio de un temprano lavado cerebral practicamente todos mis gustos y un ficus que cuido montones, recuerdo cuando me decia "Mijita, jamás conviva con un hombre, nada de estar viviendo amancebados ¡porque nunca le van a poder decir Señora!" dicho y hecho, nunca sopese la idea y afortunadamente estoy casada con un hombre maravilloso -que a mi abuela le encantaba porque es alto y moreno y absolutamente preocupado por mí- Me comprometi un mes después de su muerte, habría estado tan feliz de ver el anillo en mi dedo... pero en fin, sigo pensando en mi "Aweli Pita" con amor y si logro convencer al amado algún dia le pondré Olga a mi retoño ¿El? lo encuentra horrible el descarado pero yo pienso que es precioso, además, ya hay tres en mi familia; Olga Clemencia mi bisabuela; Olga Florinda mi abuela y Olga Nicole mi hermana menor.
¡A ver si salgo con la cuarta!
Esto me recuerda cuando la Onguita (abuela) me enseño a hacer pompones.... craso error, sus mejores madejas se vieron reducidas a muchos, muchos pompones de colores y tamaños. Lo empeoró cuando me mostro que tenía ojos plásticos para peluches y que si los pegaba con cola fría iban a tener caritas. Te sentias obserbada por toda la casa.
No aprendió la lección y me enseño a hacer gatos con esponjas, unas antiguas rectangulares que antes de usaban para lavar la loza. El gato consistía en amarrarlo al medio para hacer la cintura, despues amarrar las puntas de un lado y con una tijera darle forma a las orejas, le pegaba ojos, una tirita de lana para la cola y dibujaba bigotes... y ¡tarán! un gato made in Giorgia.
Así fue como hubo escacés de lana y esponjas... y sobrepoblación de gatos y pompones con ojos.
También aprendí que en la historia los errores tienden a repetirse... le enseñe a mi sobrina a hacer pompones... ¡ups!
¡A ver si salgo con la cuarta!
Esto me recuerda cuando la Onguita (abuela) me enseño a hacer pompones.... craso error, sus mejores madejas se vieron reducidas a muchos, muchos pompones de colores y tamaños. Lo empeoró cuando me mostro que tenía ojos plásticos para peluches y que si los pegaba con cola fría iban a tener caritas. Te sentias obserbada por toda la casa.
No aprendió la lección y me enseño a hacer gatos con esponjas, unas antiguas rectangulares que antes de usaban para lavar la loza. El gato consistía en amarrarlo al medio para hacer la cintura, despues amarrar las puntas de un lado y con una tijera darle forma a las orejas, le pegaba ojos, una tirita de lana para la cola y dibujaba bigotes... y ¡tarán! un gato made in Giorgia.
Así fue como hubo escacés de lana y esponjas... y sobrepoblación de gatos y pompones con ojos.
También aprendí que en la historia los errores tienden a repetirse... le enseñe a mi sobrina a hacer pompones... ¡ups!
Casi lo olvidaba, con la lana verde marca fiorenza de la foto me tejeré un chaleco circular cortito, a ver si voy subiendo fotos del progreso.